La muerte súbita se produce cuando los latidos cardíacos son tan rápidos que el corazón tiembla en lugar de bombear sangre al cuerpo y al cerebro. Si no se trata, puede llevar a la muerte en minutos. Si tiene este riesgo, un desfibrilador implantable puede ser el tratamiento de elección para tratar los ritmos cardíacos peligrosamente rápidos y proporcionar protección continuada contra la muerte súbita.
La muerte súbita se produce cuando de repente su corazón comienza a latir muy rápido y tiembla, en lugar de bombear sangre al cuerpo y al cerebro. Si no se trata, la muerte súbita puede llevar a la muerte en minutos.
Un problema eléctrico en el corazón provoca la muerte súbita. Ocurre cuando el corazón empieza a latir peligrosamente rápido, haciendo que tiemble en lugar de bombear sangre al cuerpo y al cerebro.
Algunas personas pueden experimentar un latido cardíaco acelerado o sentirse mareadas, lo que les alerta de un ritmo cardíaco potencialmente peligroso. Otros que sufren la muerte súbita pueden perder el conocimiento antes de ser capaces de pedir ayuda.
Entre las personas con un riesgo más alto de sufrir muerte súbita se incluyen aquéllos:
La fracción de eyección, o el porcentaje de sangre que se bombea desde el corazón durante cada latido, es un indicador clave de un corazón saludable. Los médicos supervisan frecuentemente la fracción de eyección para determinar hasta qué punto su corazón funciona bien bombeando la sangre.
Sólo su médico puede determinar si está en riesgo de muerte súbita. Para evaluar el riesgo, su médico puede pedir una o más de estas pruebas de diagnóstico:
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