La vida con una enfermedad o lesión medular ya es lo suficientemente exigente sin síntomas secundarios como la espasticidad, que contrae los músculos y puede convertir las actividades diarias en un desafío mayor.
La lesión medular hace referencia a un daño de la médula espinal que es el resultado de un trauma contuso o penetrante.
La lesión medular es normalmente el resultado de un accidente (por ejemplo, accidente del vehículo de motor, caída, lesión deportiva) o de actos de violencia tales como heridas por arma de fuego1,2. También puede ser provocada por complicaciones quirúrgicas o por enfermedades (por ejemplo polio, espina bífida o Ataxia de Friedreich)3.
La lesión medular puede sucederle a cualquiera, pero algunas personas tienen un riesgo más alto, entre ellas:1,2
Aunque no se haya seccionado la médula espinal, una lesión medular puede producir pérdida de funciones. En realidad, la mayoría de las personas discapacitadas debido a una lesión medular tienen la médula espinal intacta3.
Los síntomas de una posible lesión medular incluyen:2
Además, los estudios demuestran que la mayoría de los supervivientes a una lesión medular tienen al menos un problema secundario resultante de su lesión, incluyendo:4
La lesión medular suele diagnosticarse en primer lugar por la pérdida de función por debajo del punto de la lesión, junto con otros síntomas de lesión de la médula espinal.
Si su médico sospecha que hay lesión de la médula espinal, hará lo siguiente:
La espasticidad se debe a un daño o lesión de una parte del sistema nervioso central (el cerebro o la médula espinal) que controla el movimiento voluntario. Este daño interrumpe importantes señales entre el sistema nervioso y los músculos, creando un desequilibrio que aumenta la actividad muscular o produce espasmos.
La espasticidad puede dificultar los movimientos, la postura y el equilibrio. Puede afectar a la capacidad de mover uno o varios miembros o un lado del cuerpo. A veces la espasticidad es tan severa que afecta a las actividades diarias, patrones de sueño y cuidados. En ciertas situaciones, esta pérdida de control puede ser peligrosa para el individuo.
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