De todos los trastornos neurológicos, el ictus es la mayor causa de discapacidad en adultos.1 Si usted o un miembro de su familia ha resultado afectado por un ictus, sabe que el ictus puede causar espasticidad severa.
Un ictus se produce cuando un coágulo de sangre bloquea un vaso sanguíneo o una arteria. También puede ocurrir cuando se rompe un vaso sanguíneo, interrumpiendo el flujo sanguíneo a un área del cerebro. Un ictus mata las células cerebrales en el área inmediata.
Cuando las células cerebrales mueren durante un ictus, se pierden las habilidades controladas por ese área del cerebro. Estas habilidades pueden incluir el habla, el movimiento y la memoria. La manera en que un ictus puede afectarle depende de dónde se produce el ictus en el cerebro y de la magnitud del daño cerebral.2
Un ictus isquémico es el tipo más común de ictus. La causa es un coágulo de sangre que bloquea o tapa un vaso sanguíneo en el cerebro. Un ictus hemorrágico lo provoca un vaso sanguíneo que se rompe y sangra en el cerebro. Los "mini-ictus" o accidentes isquémicos transitorios (AIT), se producen cuando se interrumpe brevemente el riego sanguíneo al cerebro.3
Un ictus puede ocurrirle a cualquiera. Sin embargo, se puede controlar o tratar muchos factores de riesgo importantes, que incluyen:4
Los factores de riesgo que no se pueden controlar incluyen:2
Los síntomas del ictus llegan de repente y pueden incluir:4
Las siguientes herramientas de detección son las que se usan con mayor frecuencia para determinar el riesgo de ictus, pero también se pueden usar para diagnosticar el ictus:5
Si ha sufrido un ictus, puede empezar a experimentar espasticidad.
La espasticidad se debe a un daño o lesión de una parte del sistema nervioso central (el cerebro o la médula espinal) que controla el movimiento voluntario. Este daño interrumpe importantes señales entre el sistema nervioso y los músculos, creando un desequilibrio que aumenta la actividad muscular y/o produce espasmos.
La espasticidad puede dificultar los movimientos, la postura y el equilibrio. Puede afectar a la capacidad de mover uno o varios miembros o un lado del cuerpo. A veces, la espasticidad es tan severa que afecta a las actividades diarias, a los patrones de sueño y a los cuidados. En ciertas situaciones, esta pérdida de control puede ser peligrosa para el individuo.
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