La hidrocefalia crónica del adulto se caracteriza por un exceso de líquido cefalorraquídeo en los ventrículos del cerebro. Normalmente afecta a los adultos mayores, hacia los 60 o 70 años.
La hidrocefalia hace referencia a una cantidad excesiva de líquido cefalorraquídeo dentro de los ventrículos del cerebro. La hidrocefalia crónica del adulto es un tipo de hidrocefalia que afecta a los adultos mayores, normalmente hacia los 60 o 70 años.
En condiciones normales, existe un delicado equilibrio entre la producción, la circulación y los niveles de absorción de líquido cefalorraquídeo en las cavidades del cerebro conocidos como "ventrículos". La hidrocefalia se desarrolla cuando el líquido cefalorraquídeo no puede fluir a través del sistema ventricular, o cuando la absorción en la corriente sanguínea no es igual que la cantidad de líquido cefalorraquídeo producido.
La aparición gradual de tres síntomas, normalmente en este orden, caracteriza la hidrocefalia crónica del adulto:
Como otros tipos de hidrocefalia, la característica que define la hidrocefalia crónica del adulto es el agrandamiento de los ventrículos del cerebro. Los ventrículos expandidos parecen distorsionar las vías nerviosas entre el cerebro y la médula espinal, causando así los síntomas. En algunos casos, el flujo sanguíneo al cerebro disminuye también.
Para la mayoría de las personas con hidrocefalia crónica del adulto, la causa de la hidrocefalia no se puede determinar. En los demás casos, el individuo tiene un historial de hemorragia cerebral (por ejemplo, por una rotura de aneurisma o un trauma cerebral) o meningitis. Sin embargo, no está claro por qué o cómo estas afecciones llevan a la hidrocefalia crónica del adulto.
La hidrocefalia crónica del adulto puede ser difícil de diagnosticar, dado que es posible que no todos los síntomas se produzcan al mismo tiempo. Además, estos síntomas se asocian a menudo a otras afecciones que son comunes en una población envejecida (tales como la enfermedad de Parkinson, la osteoartritis y la enfermedad de Alzheimer).
Normalmente se utiliza una o más de las siguientes pruebas de diagnóstico para detectar la hidrocefalia crónica del adulto:
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