La diabetes es una enfermedad en la que el cuerpo no produce o usa la insulina adecuadamente. La insulina es una hormona que se necesita para convertir azúcar, almidones y otros alimentos en la energía necesaria para la vida diaria.
Se desconoce la causa exacta de la diabetes, aunque los factores genéticos y medioambientales, así como cuestiones relacionadas con el estilo de vida (por ejemplo, obesidad y falta de ejercicio) parecen tener un papel relevante.
Existen dos tipos principales de diabetes, conocidos como tipo 1 y tipo 2.
La diabetes tipo 1 se diagnostica a menudo en niños y adolescentes y, por esta razón, en algún caso se ha denominado "diabetes juvenil". Sin embargo, la diabetes tipo 1 se puede diagnosticar a personas de todas las edades. La causa es desconocida, aunque parece existir un fuerte vínculo familiar que se puede activar por factores medioambientales, como los virus. La diabetes tipo 1 no parece estar relacionada con el estilo de vida o la obesidad.
La diabetes tipo 1 se produce con mayor frecuencia en niños y adultos jóvenes y representa un 13% aproximadamente de los casos de diabetes en España.1
Los síntomas de la diabetes tipo 1 pueden variar en gran medida. Pueden incluir un aumento de la sed y micción frecuente, pérdida de peso, hambre extrema, vómitos, dolor abdominal y fatiga. Además, puede que las mujeres con diabetes tipo 1 dejen de menstruar.
En la diabetes tipo 1, el páncreas no puede producir suficiente insulina, la hormona que ayuda a las células a usar la glucemia (glucosa) para obtener energía. Éste es el resultado de un proceso autoinmune. Actualmente no hay ningún método conocido para prevenir la diabetes tipo 1 y no se entiende por qué algunas personas la contraen y otras no. A diferencia de la diabetes tipo 2, no hay ninguna relación conocida entre la diabetes tipo 1 y el peso corporal, el colesterol o la tensión arterial alta.
Los antecedentes familiares de diabetes tipo 1 pueden aumentar el riesgo. Ciertas infecciones virales también pueden aumentar el riesgo.
A muchas personas se les diagnostica primero diabetes tipo 1 tras la hospitalización debido a los síntomas provocados por una glucemia extremadamente alta (hiperglucemia) o extremadamente baja (hipoglucemia). A continuación, los médicos usarán una serie de pruebas para comprobar la cetoacidosis, una afección que puede provocar el coma y la muerte. Los análisis de sangre les ayudarán a determinar su glucemia (glucosa) y a obtener una indicación de cuánta insulina se está produciendo.
Actualmente hay aproximadamente 3 millones de españoles con diabetes tipo 2, lo que la convierte en una enfermedad muy extendida.1 A pesar de que anteriormente se ha denominado "diabetes del adulto", los niños y adolescentes también pueden desarrollar la diabetes tipo 2.
Muchos de los síntomas de la diabetes tipo 2 pueden parecer inofensivos al principio. De hecho, puede sufrir diabetes tipo 2 durante años sin saberlo. Los síntomas de glucemia alta (hiperglucemia) pueden incluir un aumento de la sed y micción frecuente, hambre extrema, fatiga y visión borrosa.
Se pueden producir otros problemas por tener la glucemia alta durante un período de tiempo largo. Estos problemas pueden incluir infecciones frecuentes que tardan en sanar o bien hormigueo y entumecimiento en las manos o pies. Los hombres con diabetes tipo 2 pueden experimentar disfunción eréctil. Si se detecta la diabetes en una fase temprana, aumenta sus posibilidades de mantenerse sano y experimentar menos síntomas.
Las personas con diabetes tipo 2 no producen suficiente insulina o las células de su cuerpo no pueden responder adecuadamente a la insulina que producen (resistencia a la insulina). Aún no se sabe del todo por qué sucede esto. Parece existir una relación entre la diabetes tipo 2 y la obesidad, el colesterol alto o la tensión arterial alta. Sin embargo, muchas personas con estas afecciones no desarrollan diabetes. Igualmente, personas que desarrollan la diabetes tipo 2 pueden tener un peso corporal, tensión arterial y niveles de colesterol normales.
Hay varios factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar la diabetes tipo 2. Incluyen antecedentes familiares, etnicidad, peso, inactividad, edad, prediabetes (una afección en la que la glucemia es más alta de lo normal) y diabetes gestacional (diabetes que desarrolla durante el embarazo).
Los médicos usan análisis de sangre para detectar la diabetes. Normalmente, el médico le pedirá que evite comer antes de tomar una muestra de sangre. La muestra se enviará a un laboratorio, donde se medirán los niveles de glucemia (azúcar). Algunos médicos también pueden realizar esta prueba en su oficina con un medidor de glucosa.
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