Nuestra historia: Nuestros primeros marcapasos

A mediados de los años cincuenta, Earl Bakken conoció al Dr. C. Walton Lillehei, un pionero de la cirugía a corazón abierto de la Escuela de Medicina de la Universidad de Minnesota. En ese momento, el Dr. Lillehei y otros cirujanos descubrieron que se producía bloqueo cardíaco tras la cirugía cardíaca correctiva en aproximadamente el 10% de sus pacientes. Las suturas de seda usadas para reparar el defecto interferían con los impulsos eléctricos del corazón, causando frecuencias anormalmente lentas que no eran suficientes para llevar al paciente hasta su restablecimiento.

 El Dr. C. Walton Lillehei con un niño que recibió uno de los primeros marcapasos externos de Medtronic.

El Dr. C. Walton Lillehei con un niño que recibió uno de los primeros marcapasos externos de Medtronic.

 Aunque existían marcapasos externos para ayudar a regular el ritmo cardíaco, eran voluminosos, se apoyaban en electrodos externos y había que enchufarlos a una toma eléctrica de pared. Estos marcapasos alimentados por CA podían fallar durante un apagón eléctrico.

Por lo tanto, el Dr. Lillehei y sus colegas se dedicaron a desarrollar un sistema mejor con la ayuda de los ingenieros de Medtronic. Earl desarrolló un nuevo tipo de marcapasos que no era mucho mayor que un libro de bolsillo. Tomó prestadas piezas de otros dispositivos eléctricos que tenía en el taller. Para los circuitos del nuevo dispositivo, se apoyó en el diseño de metrónomo de transistores que había visto en una publicación comercial. Cuando terminó, había creado un marcapasos que se alimentaba con baterías de mercurio, producía un pulso de 9 voltios y que los pacientes jóvenes podían llevar fácil y cómodamente.

El marcapasos original de Bakken se probó en el laboratorio de la Universidad de Minnesota. Al día siguiente, se aplicó a un paciente con bloqueo cardíaco pediátrico. El efecto fue instantáneo. El marcapasos restauró inmediatamente el latido del niño casi a la normalidad. En pocos días, el corazón del niño recobró un ritmo normal por sí solo y el marcapasos se extrajo.

El desarrollo del marcapasos portátil, externo, alimentado por baterías supuso un salto adelante en el tratamiento del bloqueo cardíaco y otros problemas cardíacos. También marcó el principio de una nueva era en la aplicación terapéutica de la estimulación eléctrica para pacientes de todo el mundo.

Expansión del uso de marcapasos externos

En 1960, Medtronic se había establecido como fabricante de dispositivos biomédicos. Los marcapasos externos se utilizaban en la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota; la Universidad de Minnesota en Minneapolis; los Institutos Nacionales de Salud en Bethesda, Maryland; el Centro Médico del Ejército Walter Reed en Washington DC; y el Hospital Mount Zion en San Francisco. Los marcapasos de Medtronic también se habían vendido en Australia, África, Canadá, Cuba, Europa y América del Sur.

En la mayoría de los casos, los marcapasos externos eran utilizados por pacientes que se recuperaban de cirugía a corazón abierto. Algunos médicos, sin embargo, estaban empezando a reconocer el valor del dispositivo en el tratamiento de pacientes que padecían bloqueo cardíaco crónico. No obstante, la aplicación de larga duración presentaba varios problemas: un marcapasos externo llevado 24 horas al día era incómodo para el paciente; los cables se podrían desprender del corazón; y, lo más importante, el paso de los cables a través de la piel hasta el corazón introducía la posibilidad de infección.

Éxito con marcapasos implantables

En los Estados Unidos, los primeros esfuerzos que tuvieron éxito en el diseño de un marcapasos totalmente implantable fueron publicados por los doctores William Chardack y Andrew Gage, en el Hospital de la Administración de Veteranos de Buffalo, Nueva York y por Wilson Greatbatch, ingeniero eléctrico. Los tres llevaron a cabo más de dos años de trabajo experimental y de pruebas y, a continuación, publicaron un artículo sobre su trabajo en 1960.

Los fundadores de Medtronic leyeron el artículo con interés y pronto se pusieron en contacto con los investigadores de Nueva York. Palmer Hermundslie voló en su propio avión a Buffalo para conocer al Dr. Chardack y a Greatbatch, y firmó un contrato que daba a Medtronic derechos exclusivos para producir y comercializar el generador de pulsos implantable Chardack-Greatbatch. En los dos primeros meses de producción, a finales de 1960, Medtronic recibió pedidos por 50 unidades implantables de 375 dólares.

El cofundador Palmer Hermundslie pilotaba a menudo su propio avión para hacer entregas de urgencia de marcapasos.

El cofundador Palmer Hermundslie pilotaba a menudo su propio avión para hacer entregas de urgencia de marcapasos.

 

Al mismo tiempo, Medtronic contrató a Picker International Corporation de White Plains, Nueva York, como distribuidor exclusivo fuera de los Estados Unidos, excepto Canadá. Las 72 oficinas de ventas extranjeras de Picker expandieron en gran medida los esfuerzos de marketing de Medtronic, que tenía 14 representantes de ventas cubriendo Estados Unidos y Canadá.

Además del marcapasos implantable, los representantes vendían otros siete productos de Medtronic, incluido el Telecor, que monitorizaba de manera visible y audible la actividad del corazón; el Cardiac Sentinel, una alarma automática que pedía ayuda cuando la actividad del corazón del paciente se hacía crítica y estimulaba el corazón con un pulso regulado electrónicamente; y Coagulation Generator, que se utilizaba para controlar hemorragias durante la cirugía sin dañar el tejido circundante.

Nace una misión

La compañía alcanzó otro hito en 1960. Para iluminar el futuro de la compañía, el cofundador Earl Bakken escribió la declaración de la Misión de Medtronic. Más de 40 años después, la Misión se ha traducido a muchos idiomas y continúa siendo la fuerza que dirige nuestro trabajo diario.

 

Última actualización: 22 09 2010

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